Reflexiones positivas: Características positivas que puedes cultivar en ti

Tener un carácter positivo y una actitud ante la vida que lo refleje es imprescindible para obtener el éxito y crecer como ser humano. Hay características que pueden ayudarte en tu auto-descubrimiento, y además te brindarán herramientas para enfrentar las situaciones difíciles que pueden presentarse en tu vida. Estas cualidades se alimentan y cultivan con tu ambiente: a través de tus padres, amigos, profesores y familia, pero es posible cobrar consciencia y tratar de extraer el conocimiento necesario para hacer que estas características afloren en tu personalidad.

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  • Entusiasmo: poder demostrar pasión, que esa energía positiva se refleje en todo lo que haces es maravilloso. El entusiasmo es contagioso y te hará mucho más efectivo en lo que emprendas.
  • Optimismo: Aprender a ver el lado positivo de todas las situaciones te ayuda a encontrar la fortaleza en los momentos más duros. Asimismo, el optimismo se propaga a tu alrededor y mejorará tus relaciones sociales.
  • Adaptabilidad: la vida se centra alrededor del cambio y aprender a ser flexible es necesario para aprender a lidiar con las transformaciones de tu entorno. Si sabes cómo adaptarte con facilidad, el éxito será inevitable.
  • Autoestima: Saber quien eres, conocerte y amarte con todas tus particularidades te da confianza en tus capacidades y motivación.
  • Paciencia: todo lo que quieres y necesitas no tiene que llegar a ti de la noche a la mañana. Tener paciencia para seguir trabajando y esforzándote hasta alcanzar tus metas, sin desesperar es clave para mantenerte en el camino hacia el éxito.
  • Humildad: No hay nada de malo reconocer tus logros y capacidades, pero ir por la vida sintiéndote superior sólo te garantizará un futuro solitaria. La virtud de la humildad te ayudará a crecer, porque te sabrás capaz de seguir perfeccionándote y aprendiendo de todos los que te rodean.
  • Consistencia: Que tu comportamiento y tu actitud ante el trabajo sean cónsonas y armoniosas, sin que tus sentimientos o problemas interfieran con tu ritmo es importante para que los otros te perciban como alguien confiable y para que tu esfuerzo perdure en el tiempo y mejores paso a paso.
  • Trabajo en equipo: Aprender a trabajar en equipo no se aplica sólo al ámbito laboral o académico, en la vida cotidiana y familiar es importante mantener la armonía entre las relaciones. Balancear tus esfuerzos con los otros, lograr ejecutar una tarea como un conjunto a la vez que aprovechan las capacidades de todos y cada uno de los miembros del equipo es una habilidad importante para destacar en todos los campos en que te desempeñes.

Los Cuatro acuerdos aplicados al mundo laboral

Hace varios meses les escribimos acerca de “Los Cuatro acuerdos”, un libro escrito por Miguel Ruiz, en el que se explican con claridad una guía de vida basada en cuatro preceptos muy sencillos pero muy poderosos:

  1. Se impecable con tus palabras
  2. No te tomes nada personal
  3. No hagas suposiciones
  4. Esfuérzate al máximo

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Si bien es cierto que es sencillo aplicar estos cuatro acuerdos a la vida cotidiana y a las relaciones interpersonales, también es posible transpolarlos al ámbito laboral o empresarial. En la facilidad de convertir esta filosofía en un código de conducta casi universal es que radica su poder y popularidad. Si quieres aprender cómo usar los cuatro acuerdos en tu trabajo, te explicaremos cómo.

 

  1. Se impecable con tus palabras: Las palabras tienen fuerza y poder, construyen tu realidad. En un ambiente laboral, ser impecable con tus palabras quiere decir hablar con claridad y responsabilizarte de tus actos. Aprender a comunicarte con honestidad y transparencia garantiza buenas relaciones con colegas y clientes.
  2. No tomarse nada personalmente: cuando discutes con tu jefe o colegas acerca de un trabajo, si te llaman la atención porque algo está mal hecho o si un cliente está irritable y es rudo, evita tomarte sus actitudes de forma personal. Si critican tu trabajo, es eso lo que está bajo la lupa, no tu propio valor y necesitas la crítica para corregirte. Si un cliente es rudo, no es porque te odia, quizá tuvo un mal día. Si no tomas algo a título personal, podrás superar el problema con madurez y continuar tu trabajo sin afectar tu productividad.
  3. No hagas suposiciones: No des por sentado que todas las personas entendieron tus instrucciones, o que saben exactamente qué deben hacer. Tampoco asumas que tú sabes todo lo que te pidieron. Es mejor hacer preguntas, de ese modo estableces con claridad tus responsabilidades y el nivel de conocimiento  o entendimiento que los demás puedan tener del trabajo que asignaste.
  4. Esfuérzate al máximo: esto no quiere decir que te conviertas en un adicto al trabajo y lo abandones todo. Se trata de hacer tus labores con entusiasmo y cariño, poniendo todo tu conocimiento y capacidad en ello. Evita las distracciones, no hagas las cosas sólo por salir del paso. La pasión y el esfuerzo se traducen en resultados excelentes e inmejorables.

Reflexiones: Cómo negarte de forma diplomática

Hay situaciones incómodas que puedes encontrar en tu vida. Por ejemplo, alguien puede pedirte un favor que realmente no quieres o no puedes hacer, y es posible que te cueste negarte, pues no quieres herir o molestar a la persona que te solicita ese favor. Aprender a decir que no sin ser rudo es todo un arte y hoy te daremos algunos consejos para que lo logres.

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  • Escucha lo que dice la otra persona: Aunque de antemano sepas qué te van a pedir y que no puedes hacerlo, escucha respetuosamente a tu interlocutor, sin interrumpirle. Permite que explique su solicitud.
  • Se diplomático: Decir NO de una vez, sin ofrecer ninguna explicación o razón es rudo, puede herir los sentimientos del otro y tú puedes sentirte culpable luego de hacerlo. Para negarte diplomáticamente puedes revisar tu agenda (o tu billetera), toma tu tiempo para corroborar que no puedes hacerle el favor y explícale tus motivos. Esto demuestra que eres considerado.
  • Evita sentirte culpable: La culpa es una emoción poderosa, así que evita caer en ella cuando te pidan algo. Recuerda que no es tu obligación complacer siempre a los demás y que tienes tus propias responsabilidades.
  • Se firme: una vez más, evita caer en los juegos de manipulación que te hacen sentir culpable. No cedas ante la presión. Si ya te negaste diplomáticamente, manténte firme en tu decisión.
  • No te enojes: Para negarte no es necesario ponerte de mal humor. Si notas que tratan de manipularte o presionarte, se firme y no pierdas los estribos; eso les dará la razón y te hará caer en su juego.
  • Se honesto: La esencia de decir que no de forma respetuosa radica en la sinceridad. Si dices la verdad, ganarás el respeto del otro a la vez que dejarás muy claras las razones por las cuales no puedes comprometerte.
  • Si puedes, ofrece otra solución: a lo mejor no puedes ocuparte de eso en este momento, pero conoces a alguien que tal vez pueda hacerlo. Intentar ayudar de forma genuina y preocupada (sin involucrarte demasiado en el problema) es suficiente para quedar en buenos términos con el otro.

 

Reflexiones positivas: Cómo lidiar positivamente con las personas negativas

Todos conocemos a una persona que parece una nube negra: a donde sea que llega, contagia a todo el ambiente con esa energía cargada de pesimismo y negatividad, siempre que se reúnen sin importar lo que digas, termina llevando la conversación a derroteros poco positivos y tú comienzas a sentirte cansado y hasta triste; pues este tipo de personas absorbe tu energía vital. A veces es imposible evitar el contacto con personas negativas, por lo que es importante aprender a lidiar con ellas sin verse afectado por su actitud.

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  • Haz afirmaciones positivas: Una persona negativa siempre va a hablar de lo injusto que es todo, de cómo nada lo hace feliz y, en líneas generales, sólo se quejará. Lo que debes hacer es escucharles pacientemente, puedes hacer preguntas; pues a veces una persona pesimista sólo necesita quien le escuche, pero involúcrate en la conversación remarcando los aspectos positivos sin ser demasiado insistente para no irritarle. Sólo escucha y se asertivo.
  • Evita los comentarios negativos: cuando lidias con personas pesimistas, es normal sentirse inclinado a compartir sus percepciones de las cosas. No dejes que suceda, se firme y no permitas que se contamine tu propia visión. No es necesario que le recalques tu punto de vista al otro, sólo se perceptivo y firme.
  • Amplía tu perspectiva: A veces un amigo se acerca a tí para compartir sus tristezas, eso no lo convierte en una persona negativa; puede estar pasando por un momento difícil y necesita desahogarse. Abre tus horizontes antes de tomarte las cosas a título personal y brinda tu apoyo.
  • Elogia sus aspectos positivos: Intenta arrancarle una sonrisa elogiando sus cualidades. Puedes decirle lo bien que luce su atuendo, hablar de su inteligencia, cualquier cosa positiva que veas. Puedes ayudarle a ver la luz en medio de la tormenta, pues una característica de las personas optimistas es poder encontrar algo bueno dentro de lo negativo.
  • Las acciones hablan más que las palabras: Se optimista y enfócate en tu propia energía positiva, contrarresta esa energía con tu propio entusiasmo e influye delicadamente en los demás.
  • Contra-ataca con calidez: usualmente una persona negativa está pasando por un momento complicado, necesita atención y afecto. Una palabra cariñosa, un abrazo en su momento es capaz de derribar cualquier muralla.

Reflexiones cristianas: El poder positivo de la oración

Mucha gente alrededor del mundo atestiguarán a favor del poder de la oración. Hay muchas historias de personas que se han sanado de sus males o que han conseguido cualquier otro milagro orando. Aseverar esto es muy controvertido, pero si hay algo que no podemos dejar de lado es el poderoso efecto de las oraciones para cambiar la forma en que piensas y para crear la energía positiva a tu alrededor.

El poder de la oracion

El poder de la oracion

Orar puede cambiar la actitud de quien lo hace. Mientras te entregas a este estado de conexión espiritual, estás pensando positivamente acerca de la situación que te ha llevado a rezar, pues crees que puede ser cambiada. Poner a trabajar tu fe, dejando en manos de Dios lo que sea que te preocupe es una forma de ejercer una transformación positiva en tu mentalidad y dejas de lado el pesimismo.

Del mismo modo, cuando estás en oración estás visualizando tu objetivo. Ya sea que ores para mejorar tu salud, para ayudar a otra persona o para conseguir algo, en ese momento estás dibujando en tu mente el éxito que deseas conseguir. Y si de verdad puedes ver, sentir, oler, saborear tu meta en tu imaginación, tendrás la motivación necesaria para alcanzarla.

Al momento de orar, estás estableciendo que crees que eso que deseas puede obtenerse. Si crees firmemente en tí mismo, en tus capacidades y que ese ser supremo está allí para darte una mano, tienes todo lo que necesitas: una mezcla imbatible de fe, optimismo y energía. La confianza, la fe y la motivación son piezas claves para el éxito.

La oración no es sólo para pedirle cosas a Dios, sino que también es una herramienta llena de poder para activar el agradecimiento. Cuando te entregas al momento plácido y relajante de la oración, cuando logras establecer ese vínculo entre Dios y tu mente, eres capaz de darte cuenta de las muchas bendiciones que te rodean. No hay formas correctas o incorrectas de orar, sólo debes buscar un lugar calmado, estar en silencio y dejar que las palabras fluyan. Agradece tus bendiciones, tus privilegios, no des nada por sentado. Utiliza ese momento espiritual para aliviar tus tensiones y relajarte, sin importar tus creencias religiosas, aprovecha la oportunidad para llenarte de energía positiva y cambiar tus circunstancias.