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Los Cuatro acuerdos aplicados al mundo laboral

Hace varios meses les escribimos acerca de “Los Cuatro acuerdos”, un libro escrito por Miguel Ruiz, en el que se explican con claridad una guía de vida basada en cuatro preceptos muy sencillos pero muy poderosos:

  1. Se impecable con tus palabras
  2. No te tomes nada personal
  3. No hagas suposiciones
  4. Esfuérzate al máximo

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Si bien es cierto que es sencillo aplicar estos cuatro acuerdos a la vida cotidiana y a las relaciones interpersonales, también es posible transpolarlos al ámbito laboral o empresarial. En la facilidad de convertir esta filosofía en un código de conducta casi universal es que radica su poder y popularidad. Si quieres aprender cómo usar los cuatro acuerdos en tu trabajo, te explicaremos cómo.

 

  1. Se impecable con tus palabras: Las palabras tienen fuerza y poder, construyen tu realidad. En un ambiente laboral, ser impecable con tus palabras quiere decir hablar con claridad y responsabilizarte de tus actos. Aprender a comunicarte con honestidad y transparencia garantiza buenas relaciones con colegas y clientes.
  2. No tomarse nada personalmente: cuando discutes con tu jefe o colegas acerca de un trabajo, si te llaman la atención porque algo está mal hecho o si un cliente está irritable y es rudo, evita tomarte sus actitudes de forma personal. Si critican tu trabajo, es eso lo que está bajo la lupa, no tu propio valor y necesitas la crítica para corregirte. Si un cliente es rudo, no es porque te odia, quizá tuvo un mal día. Si no tomas algo a título personal, podrás superar el problema con madurez y continuar tu trabajo sin afectar tu productividad.
  3. No hagas suposiciones: No des por sentado que todas las personas entendieron tus instrucciones, o que saben exactamente qué deben hacer. Tampoco asumas que tú sabes todo lo que te pidieron. Es mejor hacer preguntas, de ese modo estableces con claridad tus responsabilidades y el nivel de conocimiento  o entendimiento que los demás puedan tener del trabajo que asignaste.
  4. Esfuérzate al máximo: esto no quiere decir que te conviertas en un adicto al trabajo y lo abandones todo. Se trata de hacer tus labores con entusiasmo y cariño, poniendo todo tu conocimiento y capacidad en ello. Evita las distracciones, no hagas las cosas sólo por salir del paso. La pasión y el esfuerzo se traducen en resultados excelentes e inmejorables.

Reflexiones: Cómo negarte de forma diplomática

Hay situaciones incómodas que puedes encontrar en tu vida. Por ejemplo, alguien puede pedirte un favor que realmente no quieres o no puedes hacer, y es posible que te cueste negarte, pues no quieres herir o molestar a la persona que te solicita ese favor. Aprender a decir que no sin ser rudo es todo un arte y hoy te daremos algunos consejos para que lo logres.

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  • Escucha lo que dice la otra persona: Aunque de antemano sepas qué te van a pedir y que no puedes hacerlo, escucha respetuosamente a tu interlocutor, sin interrumpirle. Permite que explique su solicitud.
  • Se diplomático: Decir NO de una vez, sin ofrecer ninguna explicación o razón es rudo, puede herir los sentimientos del otro y tú puedes sentirte culpable luego de hacerlo. Para negarte diplomáticamente puedes revisar tu agenda (o tu billetera), toma tu tiempo para corroborar que no puedes hacerle el favor y explícale tus motivos. Esto demuestra que eres considerado.
  • Evita sentirte culpable: La culpa es una emoción poderosa, así que evita caer en ella cuando te pidan algo. Recuerda que no es tu obligación complacer siempre a los demás y que tienes tus propias responsabilidades.
  • Se firme: una vez más, evita caer en los juegos de manipulación que te hacen sentir culpable. No cedas ante la presión. Si ya te negaste diplomáticamente, manténte firme en tu decisión.
  • No te enojes: Para negarte no es necesario ponerte de mal humor. Si notas que tratan de manipularte o presionarte, se firme y no pierdas los estribos; eso les dará la razón y te hará caer en su juego.
  • Se honesto: La esencia de decir que no de forma respetuosa radica en la sinceridad. Si dices la verdad, ganarás el respeto del otro a la vez que dejarás muy claras las razones por las cuales no puedes comprometerte.
  • Si puedes, ofrece otra solución: a lo mejor no puedes ocuparte de eso en este momento, pero conoces a alguien que tal vez pueda hacerlo. Intentar ayudar de forma genuina y preocupada (sin involucrarte demasiado en el problema) es suficiente para quedar en buenos términos con el otro.

 

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Qué hacer si te quejas demasiado

Todos conocemos a una persona que se queja en exceso. Es aquella persona que ni bien terminas de preguntarle cómo está, comienza con una lista interminable de penurias que hacen su vida imposible. Se quejan del clima, de las alergias, de su familia, del vecino, de la ciudad y de todo lo que pueden. Pareciera como si no pudiesen hablar de cualquier otra cosa y esto resulta agotador, no sólo para ellos sino para quien les escucha. A veces esa persona que parece centrada exclusivamente en sus problemas puedes ser tú mismo; pero no te preocupes, existe una forma de resolverlo. Aquí te decimos qué hacer si te quejas demasiado.

 

 

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Existen dos tipos de quejas: instrumentales y expresivas. Las quejas instrumentales son aquellas que están orientadas a las soluciones, es decir, se verbalizan los problemas para buscar un cambio. Las expresivas son aquellas que sólo sirven de desahogo, que buscan simpatía y contención emocional. Son este tipo de quejas las más frecuentes, las que terminan en el monólogo interminable y causan más desagrado que simpatía.

 

Si bien quejarse es necesario y hasta saludable, hacerlo en exceso puede ser perjudicial; pues el concentrarte todo el tiempo en los problemas que te aquejan te hacen estancar en una actitud negativa. Algunas cosas que puedes hacer para mejorar ese aspecto de tí misma son:

 

  1. Cambia tu forma de pensar: es algo que se dice fácil, pero resulta complicado llevarlo a la práctica. Si bien es cierto que nuestro cerebro parece concentrarse en los aspectos negativos, con un poco de práctica lograrás ver las cosas maravillosas que te rodean. Busca la compañía de personas positivas, cada vez que te encuentres pensando algo negativo, cámbialo por algo positivo. Si te quejas de tu vecino ruidoso, también habla de aquel que es amable contigo y te saluda amistosamente cuando lo ves.
  2. Permítete desahogarte de vez en cuando: no se trata de ignorar los aspectos negativos que te agobian, sino de aprender a no concentrarte sólo en ellos. De vez en cuando vale hacer un maratón de quejas con tu mejor amigo, dedíquense a quejarse durante 5 minutos cada uno y luego muden la conversación a temas más agradables.
  3. Practica yoga, medita o haz algo de ejercicio: actividades como el yoga, tai-chi y meditaciones son ideales para relajarte en cuerpo y mente, mientras que otro tipo de ejercicios te ayuda a canalizar esa energía reprimida en una forma positiva, además tu salud te lo agradecerá.
  4. Entrénate para no juzgar: los humanos solemos asignar un juicio de valor a cada experiencia, así que aprende a apreciar cada suceso de tu vida por lo que es. Nada es completamente bueno o completamente malo, así que date permiso de ver los matices de la situación.
  5. Haz una lista de las cosas por las que estás agradecida: se ha comprobado que una forma de aumentar nuestra felicidad es ser agradecidos. Toma unos minutos al día y agradece cada una de las cosas maravillosas que están en tu vida.
  6. Acepta tu responsabilidad: si algo te molesta, quejarse y ya no sirve de nada, pues es una actitud pasiva. Más bien asume tu cuota de responsabilidad en el problema y conviértete en el agente de cambio y transformación de esa situación. Toma las riendas, tienes el poder y el control de tu vida.
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Reflexiones laborales: 10 signos para saber si debes renunciar a tu empleo

Renunciar a tu empleo es una decisión delicada, pues no sólo signica que posiblemente pierdas tu principal entrada de ingresos, sino que también debes tener en cuenta las posibilidades de poder ingresar en uno nuevo. Sin embargo, hay momentos en los que renunciar parece ser la única opción, ya sea porque necesitas seguir creciendo a nivel profesional o porque sencillamente requieres un mejor ambiente laboral. Si dudas entre quedarte y renunciar, revisa estos 10 signos para saber si debes renunciar a tu empleo para tomar la decisión correcta.

 

 

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Saber si puedo renunciar a mi empleo

  1. Careces de pasión: ir a trabajar ya no es divertido ni emocionante. Todo lo contrario, se convierte en una tortura y sientes que ya no amas lo que estás haciendo. Más que hacer tus obligaciones con entusiasmo y dedicación, haces lo menos posible y la calidad de tu trabajo ha disminuido en consecuencia.
  2. Te sientes miserable cada mañana: En pocas palabras, no es que no sólo no te emociona ir a tu lugar de trabajo, sino que lo odias con todo tu ser.
  3. La compañía donde trabajas se está hundiendo: la empresa está en quiebra, están reduciendo personal y, tarde o temprano, sabes que cerrarán las puertas. No esperes ser el próximo, debes ir buscando otras opciones.
  4. No te sientes a gusto con tus compañeros de trabajo: detestas a tu jefe o tienes problemas con tus colegas y el ambiente laboral es cada vez más denso. También si estás siendo víctima de abusos verbales, físicos o acoso.
  5. Estás estresado e infeliz: Si pensar en tu trabajo te hace sentir ansioso, deprimido, preocupado o sencillamente infeliz es hora de buscar otro empleo. Quedarte allí sólo hará estragos en tu salud mental.
  6. No encajas en el lugar de trabajo: ya sea por diferencias con la cultura corporativa, diferencias éticas u otros aspectos que pueden afectar directamente tu estilo de vida y lo que crees y eres, trabajar en un lugar que no está acorde con tus valores traerá consecuencias negativas.
  7. Ya no eres productivo ni eficiente: la pérdida de interés, la ausencia de retos y un ambiente laboral poco satisfactorio hacen mella en tu rendimiento. Si ya no te sientes motivado, hasta el punto de afectar tu labor, es el momento de irse a un nuevo lugar.
  8. Ya no tienes calidad de vida: si tus ingresos económicos y beneficios laborales no son capaces de compensar el tiempo que inviertes en tu empleo (y que sustraes del tiempo para estar con tu familia y hacer tus cosas personales, por ejemplo) necesitas cambiarte de empleo con urgencia.
  9. Tus habilidades no son reconocidas o aprovechadas: si te sientes estancado, subestimado, que no aprendes nada nuevo y que no avanzas en tu carrera, es posible que necesites un cambio laboral que represente un reto intelectual y que te permita seguir creciendo a nivel personal y profesional.
  10. La cantidad de trabajo y responsabilidades ha aumentado, pero tu paga sigue igual: si estás siendo sub-pagado, tienes más responsabilidades y asignaciones, pero tu sueldo sigue siendo el mismo y no hay esperanzas de obtener un salario deberías abrirte camino y buscar una nueva oportunidad que reconozca tu experiencia y nivel.

 

 

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Reflexiones de la vida: Mantenerse positivo mientras buscas empleo

Cuando te gradúas de la escuela, sientes que el mundo te pertenece y que tienes un sin fin de puertas abiertas en el mundo laboral. Sin embargo, esto no suele ser cierto para todas las personas. En medio de la crisis mundial, conseguir un empleo puede resultar una tarea bastante ardua pero si se mantiene la actitud adecuada es posible mantener el buen ánimo, imprescindible para seguir la lucha.

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Redefine tu valor: no eres lo que haces. Todo lo exterior no definen lo que eres o lo que deseas ser. Toma un minuto cada mañana para recordarte que tu valor como persona no es dictado por tu trabajo o por el dinero que tienes, usa ese tiempo para respetarte.

Mantén tu espacio ordenado: Si tu falta de éxito profesional te ha quitado el ánimo de hacer cualquier cosa, no dejes que se refleje en tu hogar. Tu espacio es el reflejo de tu mente, y mantenerlo impoluto te ayudará a tener una mejor actitud.

Levántate y arréglate: es cierto que la frustración de no encontrar el empleo ideal puede hacerte querer estar en cama todo el tiempo pero eso es lo peor que puedes hacer. Es mejor levantarte temprano, arreglarte, hacer ejercicio y mantener la energía para seguir buscando.

Explora tu creatividad: Aprovecha tu tiempo para expresarte y hacer cualquier cosa concreta que te permita sentir que dispones de tu tiempo de forma adecuada y productiva. Tal vez puedas descubrir algún talento que peudas explotar.

Voluntariado: Trabajar como voluntario en un lugar te permite adquirir experiencia, además luce fantástico en tu currículo pues te muestra como una persona humanitaria y dedicada. Como si fuera poco, no existe mayor satisfacción que ayudar a quienes lo necesitan.

Edúcate: utiliza el internet para leer y aprender mucho más de lo que sabes. Hay cientos de cursos gratuitos en línea que puedes seguir para alimentar tu intelecto.
Agradece tus bendiciones: toma un momento del día para contar tus bendiciones, tener salud, contar con tu familia y mucho más. Eres más afortunado de lo que crees.